La paloma del árbol caído.
Cierto, día nació una paloma
en un árbol que luego fue tumbado por algunos madereros,
pero como la paloma había nacido en aquel árbol, no quería abandonar el nido, además
estaba muy tierna y sus plumas no le ayudaban.
En ese mismo árbol, había otros pájaros que ya estaban crecidos y siguen anidando en el mismo lugar, sin poder volar más alto, pero algo pasaba con estas aves, porque solo se alimentaban de los frutos que caían al suelo de los árboles que crecían alrededor.
La paloma inquieta se preguntó, porque estas aves no vuelan a otros árboles más altos y aprovechar los deliciosos frutos, si ya estaba grandes?
Un día, mientras la paloma se alimentaba, vio que se acercaron unos hombres para fumigaban el lugar, lo cual quemaba las alas impidiendo que puedan volar alto y así poderlos cazarlos
La paloma comprendiendo el peligro, corrió hacia un pequeño árbol donde ensayaba todos los días su vuelo, se escondió entre sus ramas y logró escapar de los malvados hombres.
La escena se repetía una y otra vez de manera que cada vez que el lugar era fumigado, la paloma se escondía protegiendo así sus tiernas plumas y sus alas.
Viendo el peligro que los acechaba, la paloma llamó a las aves para decirles lo que ocurría y así se puedan proteger, pero; como muchas aves se habían acostumbrado a permanecer en el suelo y alimentarse del árbol caído, ignoraron el aviso.
Al llegar la primavera, los árboles amarillentos y deshojados, brotaron de nuevo, el árbol caído permanencia con poco follaje y como siempre con pocos frutos, sin embargo; el lugar seguía siendo fumigado.
Mientras la paloma intentaba volar para salir de ese lugar, pensó en ayudar a las aves que estaban en peligro, así que les propuso algunas ideas.
Invitó a salir del lugar para protegerse las plumas mientras pasaba el veneno, sin embargo, no todas aceptaron; felizmente su amiga la tórtola
y el pájaro carpintero se unieron y decidieron salir del lugar.
El pájaro carpintero, aprovechando su fortaleza, picoteo hasta hacer un hueco en el árbol caído en donde podían entrar los tres. se escondieron por unos días de los fumigadores hasta que por fin sus
alas se fortalecieron.
Una mañana de verano, al compás del viento, antes que los hombres volvieran, levantaron el vuelo y se fueron, dejando
el nido en el árbol caído, mientras que las otras aves fueron cazadas y comidas.
desde lo alto miraban con nostalgia su nido y volaron tan alto para animar a las aves que quedaron a encontrar una salida para no ser cazadas
cuento escrito: por Marly

No hay comentarios:
Publicar un comentario