viernes, 1 de mayo de 2020

EL BARCO QUE SE HUNDIO



EL BARCO QUE SE HUNDIÓ

Había una vez, un capitán llamado Clemente quien conducía un barco tan grande y el único que navegaba sin parar en aquel océano, en este barco viajaban   tantos tripulantes y con mucha confianza que nadie se preocupaba de nada. Los viajeros, conocían el trayecto por recorrer y los peligros de las altas mareas.

 el viaje era largo y muy difícil en algunas ocasiones, había que hacer grandes esfuerzos y todos se unían y se ayudaban para salir bien, el gran capitán, había puesto su tiempo al servicio y cuidado de su tripulación, pese a ello, algunos navegantes morían en el camino sin llegar a su destino por las extremas dificultades que se encontraba en el tiempo.

 Agotado de tantos viajes largos, y envejecido, enfermo y murió, dejando su tripulación.

Como la nave tenía que continuar el trayecto, llego un nuevo capitán llamado Rufino, quien al poco tiempo cambio todo a su favor, la solidaridad y el amor poco le importo. Al paso del tiempo los viajes se volvieron insoportables, las buenas prácticas de convivencia, ya no era prioridad y cuando algún tripulante reclamaba los abusos del capitán, este los rechazaba y les daba castigos muy duros, las personas que enfermaban en lugar de ayudarlos eran abandonadas.

 Los viajes e volvieron costosos y quien no podía pagar moría sin llegar a su destino, así murieron muchos; pero como era el único barco, tenían que trabajar toda la vida para seguir y aceptar las reglas que se habían impuesto por este nuevo capitán

 Poco a poco los tripulantes endurecían su corazón las buenas costumbres no existió m

Finalmente, todo cambio la aceptación de los tripulantes, al modo egoísta y cruel el viaje era de hambre y mucho sufrimiento, sin poder evitarlo.  El barco seguía navegando por mucho tiempo así.

Después de tanto tiempo de navegar, cayó una tormenta, más fuerte que de costumbre, alterando las olas y el viento en el mar, los relámpagos y truenos confundía   a los tripulantes con los movimientos del mar y todo se puso oscuro.  Al llegar la noche, el barco quedo en peligro.

¡El barco se hunde! gritaban los tripulantes, el caos y la desesperación cundía por todos los espacios. Las personas peleaban y se mataban buscando refugio para entrar en una zona segura y poder salvarse, todo fue en vano, El barco se derribó y se iba hundiendo.  Mientras tanto, las personas recordaron al buen capitán, se lamentaron no haber luchado para mantener la solidaridad y el amor que compartió Clemente, El capitán Rufino murió y el barco se hundió. Quedando algunos tripulantes para reconstruir el barco y llegar al destino.















No hay comentarios:

Publicar un comentario

  la religión  y  su aliada la televisión te van robando toda tu atención te piden  el diezmo por una sanación y tu  inocente  lo das con am...

la fuerza esta en ti

la fuerza esta en ti
iluminar al otro